sábado, 11 de noviembre de 2006

Ex Nihilo...

Nada me parece más terriblemente desolador que la imagen de una carta languideciendo en un escritorio, portadora de letras, de mensajes, de declaraciones que se deshacen en una espera infructífera.
Nada me parece más inmensamente doloroso que la visión de las letras agonizando en vano.

Estas letras nacen de la nada. De manera autómata llegué a hacerme un blog, como desesperada por decir, pero sin mensaje ni destinatario preconcebido. Vaticino grandes melancolías para mis pobres letras. Al parecer vienen a ser el ejemplo de la imagen triste de las palabras que no nacieron para ser leídas por otros, porque este espacio es tan grande que venir a caer en una minúscula esquina parece demasiada coincidencia.

Mis palabras, además de auspiciarse solitarias, no se presentan coherentemente. Es que parecen que flujen y mis dedos no alcanzan a seguirles el hilo. No hay hilo conductor ni tesis por defender, sólo está el deseo de empezar a decir y la frustración, eterna y dolorosa, de no decir nada.

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